» Ciudades en el Camino (Francés)
Aunque una amplia mayoría de las localidades situadas en el Camino Francés ofrecen los servicios básicos al peregrino y cuentan con albergues, lo cierto es que hay servicios que pueden resultar necesarios y que la mayoría de las veces solo se encuentran en las ciudades (pensiones, hostales, hoteles, restaurantes, supermercados, farmacias, centros de salud, locutorios, estaciones de autobús y tren, etc).
Las ciudades del Camino son frecuentemente punto de partida para aquellos que no pueden realizar el recorrido completo, y cuentan con servicios de transporte para los que tienen que concluir su viaje antes de lo previsto, por lo que siempre es importante tener claro cuáles son y qué servicios ofrecen.
Las ciudades del Camino Francés son las siguientes (por orden, desde los Pirineos hasta Santiago):
Pamplona: la capital navarra es la primera ciudad que encontramos en el camino desde Roncesvalles.
Estella: todavía en Navarra, y con unos 13.000 habitantes, es una de las pequeñas ciudades que ofrecen una amplia gama de servicios al peregrino.
Logroño: la capital riojana es la única localidad que ofrece todos los servicios en la tierra con nombre de vino.
Burgos: la capital burgalesa es la única ciudad que encontramos desde Logroño.
León: el paso por Carrión de los Condes, Sahagún o Mansilla de las Mulas permitirá al peregrino disfrutar de algunos servicios básicos antes de llegar a León.
Astorga: la vieja Asturica ofrece al peregrino todos los servicios y una gastronomía singular. Es uno de los puntos de inicio del Camino más frecuentes por su ubicación, y a partir de Astorga se disfruta de algunas de las etapas más bonitas.
Ponferrada: la capital del Bierzo es la tercera ciudad leonesa que ofrece todos los servicios.
Sarria: esta pequeña localidad lucense ofrece numerosos servicios.
Santiago de Compostela: fin de trayecto




2 Comments on “Ciudades en el Camino (Francés)”
Sólo para decirte que lo que me aseguraste fue un acierto pleno.
Dijiste que la segunda vez que saliera el Camino lo disfrutaría más. Y ha sido así. Pero más que he eso. Me he llegado a mí misma feliz y plena desde que tomé el autobús. Como si toda la experiencia acumulada (tras el camino interior) entrase en mí en ese instante en que con la mochila cerré la puerta de casa. Y viví y viví como caminante que peregrina. Gracias.